Editorial
La gastronomía del territorio michoacano, cierto, de manera focalizada, demasiada se diría, ha logrado trascender a nivel internacional con una serie de reconocimientos de altura.
En estos momentos se puede señalar dos de esos reconocimientos otorgados por la UNESCO con la designación de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y por la FITUR con Excelencia Goumert.
Y, sin embargo, pese a lo anterior, en el estado, los impulsores de la Guía Michelín ni siquiera habían volteado a escudriñar y menos reconocer abiertamente la cocina michoacana, como lo hacen hoy en día.
Sí, en el transcurso de este año, especialistas de la Guía Michoacán hurgan en la gastronomía de la entidad en busca de los mejores restaurantes, en busca de los mejore chefs, que merezcan sus reconocimientos.
Hay que situar, por ejemplo, que para lograr que Michoacán obtenga una Estrella Michelín, el máximo galardón de dicha guía, requiere que haya excelencia, calidad y consistencia de la cocina, algo que se presume.