Odisea Política

En los últimos meses, hemos visto cómo, en países de américa centro-sur, los procesos electorales debilitan la participación y el derecho a ejercer el voto de manera libre e informada a diversos sectores de la población, esto generado por una fuerte intervención y manipulación de la extrema derecha que provoca una desafección hacia los partidos políticos y sus representantes, lo cual no nos debe ser ajeno a quienes nos interesa seguir consolidando derechos sociales, económicos y políticos para todas y todos.

La politización del pueblo, lejos de desacreditarse, debe importarnos porque se trata de la defensa de nuestros derechos y del reconocimiento de la dignidad como política pública, en la que el Estado atiende integralmente las condiciones de vulnerabilidad en las que podemos encontrarnos. Por lo que no podemos dar paso atrás.

El embate es duro y siempre está centrada en la disputa por el poder y el dinero, ya que está centrada entre quienes están a favor de una distribución justa de los recursos económicos y quienes están en contra y quieren seguir concentrando la riqueza para unos cuantos. Dos visiones y propuestas de país que chocan, una se basa en una estrategia de distribución justa de los ingresos que todas y todos generamos, que garantiza sin intermediarios que el recurso llegue a las manos de quien necesita, como nuestros abuelos y abuelas, mujeres madres de familia, a nuestras niñeces y adolescencias. Otra está pegada históricamente al asistencialismo que da continuidad a la corrupción y que utiliza la pobreza como acarreo y trato indigno de las personas necesitadas, avergonzándolas por una condición que no eligieron.

Poco nos informan sobre otras experiencias a nivel mundial, en donde los gobiernos y las agencias de desarrollo como la ONU, el Banco Mundial, el PNUD y la OIT, coinciden en que la pobreza no es sólo la falta de dinero, sino también la privación de capacidades básicas. Por lo que se han aplicado diversas herramientas con un éxito probado en diferentes regiones, entre ellas México desde el periodo del Presidente Andrés Manuel López Obrador y ahora con la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

Algunos programas exitosos que se han retomado en México son:

• Redes de Seguridad Social y Transferencias Monetarias Condicionadas (TMC): transferir dinero directamente a las familias más pobres rompía el ciclo intergeneracional de la pobreza.
• Inclusión Financiera y Microfinanzas: acceso a microcréditos, cuentas de ahorro y, más recientemente, a la banca móvil y digital, ha permitido a millones de personas en el sector informal emprender, ahorrar y protegerse ante crisis económicas sin caer en la indigencia.
• Desarrollo Agrícola y Conectividad Rural: Gran parte de la pobreza extrema se concentra en zonas rurales, las estrategias enfocadas en mejorar la infraestructura (caminos, electricidad), dar seguridad sobre la tenencia de la tierra y subsidiar tecnologías agrícolas han sido vitales.

Ahora debemos elegir y participar por la defensa de nuestros derechos y por un proyecto de nación, para ello, es indispensable poder distinguir entre quien tiene una propuesta clara, no sólo de continuidad, sino de conocimiento sobre el territorio de Michoacán y sus complejidades. Elegir por quien haya dado resultados y no tenga señalamientos de corrupción y esté envuelta en disputas que desacrediten la capacidad, la honestidad y la cercanía con las personas.

Por lo que la escucha es la herramienta más importante para no empezar de nuevo, sino para continuar, corregir y fortalecer lo importante y no lo superficial. Por ahora, sólo veo a Gaby Molina, capaz de lograrlo, con objetivos y metas claras, sin improvisaciones para consolidar el proyecto en Michoacán.

• La autora es feminista, psicóloga egresada de la UNAM, Maestra en Derechos Humanos de las Mujeres, defensora de casos relacionados con la Justicia Sexual y Reproductiva, Feminicidio, violencias contra las mujeres. Estudiante de filosofía política, ultraderecha y democracia. Directora de Humanas sin Violencia, A.C.