La decisión depende de un análisis donde se deben considerar diversos factores, como la tasa de utilización, el ciclo tecnológico y el valor de los activos

Redacción / La Voz de Michoacán

Para mejorar el rendimiento de una empresa del sector industrial, se requiere una mirada analítica sobre su modelo de adquisición de activos. Por ejemplo, decidir entre la influye en la liquidez y solvencia del proyecto.

¿Qué opción es la más rentable? La respuesta depende de la dinámica de cada negocio, la estabilidad de los proyectos, el flujo de efectivo y la estrategia de crecimiento. En los siguientes párrafos analizamos las variables que interfieren en la decisión.

1. Intensidad operativa y estabilidad de la cartera

El punto de partida es la tasa de utilización, que a su vez depende de los proyectos del negocio y perfil de clientes:

Frecuencia y nivel de uso: La compra solo es lógica ante un uso intensivo y continuo (tasa de utilización superior al 60-70%). Por el contrario, si el equipo permanecerá inactivo entre proyectos, se estaría inmovilizando capital en un activo improductivo.

Estabilidad de proyectos: Si la empresa goza de contratos asegurados a largo plazo y una proyección de trabajo estable, la compra es una buena estrategia para fortalecer el patrimonio.

Sin embargo, si el volumen de obra es variable o incierto, la renta de equipo ofrece una estructura de costos más “elástica” que se adapta al tamaño real de la operación.

2. Eficiencia del capital

Sabemos que, para un director financiero, el efectivo es un recurso estratégico que debe asignarse donde genere el mayor retorno.

Preservación de liquidez: Hay que considerar quecomprar implica un desembolso inicial masivo y, al mismo tiempo, un apalancamiento que afecta la capacidad de endeudamiento.

La renta convierte un CAPEX (gasto de capital) en un OPEX (gasto operativo) predecible y eso permite conservar el capital para áreas que podrían ser de mayor impacto, como expansión comercial o innovación.

Costo de oportunidad: Cuando se trata de un equipo de uso frecuente en la operación, ser dueño de la maquinaria asegura la disponibilidad absoluta y protege los márgenes contra incrementos en las tarifas de renta o escasez de equipo en el mercado.

Otro punto a considerar es que el precio de adquisición es solo una parte de la inversión, por lo que la rentabilidad real se ve afectada por algunos costos ocultos y pasivos contingentes. Por eso, toma en cuenta:

Gestión de activos y logística: La propiedad conlleva una carga administrativa: almacenamiento seguro, logística de traslado, seguros y personal de vigilancia. Al rentar, se externaliza toda la complejidad operativa y los costos de resguardo.

Mantenimiento y continuidad: Al comprar, la empresa asume el riesgo de fallas mecánicas y tiempos muertos que detienen la productividad.

En cambio, en los esquemas de renta profesional, el mantenimiento está incluido y se garantiza el reemplazo inmediato para evitar atrasos.

4. Ciclo tecnológico y valor de activos

Dependiendo del tipo de equipos y la velocidad a la que evolucionan los modelos, la maquinaria puede depreciarse en un plazo menor o mayor:

Obsolescencia y ESG (impacto ambiental): La tecnología industrial avanza hacia menores emisiones. Por eso, es necesario invertir en un activo que no se vuelva obsoleto en el corto plazo, al grado de afectar el cumplimiento de normativas ambientales.

De lo contrario, la renta puede ser una alternativa para tener acceso a equipos de última generación, sin un desembolso tan grande.

Depreciación vs. valor de reventa: Para evitar pérdidas patrimoniales, es necesario hacer una buena gestión de la depreciación del activo, así como una estimación de la demanda en el mercado secundario.

5. Arquitectura fiscal y estrategia de negocio

Otro punto importante para tomar una decisión es considerar la visión de la empresa: ¿Se busca un balance robusto en activos o una estructura ligera y escalable?

Impacto fiscal: Dependiendo de la estrategia contable, la renta puede minimizar la carga tributaria de manera más simple, pero la compra puede servir para disminuir la base gravable del impuesto sobre la renta (ISR).

Especialización del equipo: Para maquinaria estándar con larga vida útil, buscar es la mejor decisión.

En cambio, para el caso de equipos altamente especializados o poco comunes, la renta reduce el riesgo de tener un activo de nicho “atrapado” en el inventario, tras finalizar un proyecto específico.

El impacto en el balance general

La elección entre rentar y comprar transforma los indicadores financieros ante bancos e inversionistas.

Comprar fortalece el patrimonio, pero eleva el CAPEX (gastos de capital) y el apalancamiento si se financia. Eso puede reducir la liquidez y endurecer los ratios de solvencia.

Por el contrario, la renta como gasto operativo (OPEX) mantiene un balance “ligero” y ágil. Al evitar pasivos a largo plazo, mejora el Retorno sobre Activos (ROA) y preserva el flujo de efectivo.

Para una empresa en crecimiento, una estructura de activos mínima suele ser más atractiva, pero para una empresa que busca consolidar su patrimonio, es mejor un inventario pesado de maquinaria propia.

Tabla comparativa: rentar vs. comprar maquinaria

Para que puedas visualizar mejor la diferencia entre ambos esquemas, te compartimos la siguiente comparativa:

Entonces, ¿cuándo rentar y cuándo comprar?

Una brújula útil es basarse en la regla de utilización: Si un equipo se utiliza más del 65-70% del tiempo durante todo el año, la compra podría evaluarse. Sin embargo, como vimos, hay otros factores a considerar.

Para la mayoría de las empresas constructoras e industriales, la renta es el camino más rentable por su capacidad de liberar capital, garantizar seguridad y ofrecer tecnología de punta sin una gran inversión.

En otros casos, adquirir la maquinaria es una ventaja competitiva que permite a las empresas aumentar su patrimonio y conseguir una mayor rentabilidad.