Morelia, Mich. | Redacción ACG.- Mientras el Gobierno Federal y Estatal promueven el Plan Michoacán como una estrategia clave para el desarrollo regional, en las comunidades indígenas el balance sigue siendo de promesas sin resultados visibles. Así lo señaló Pavel Ulianov Guzmán, vocero del Consejo Supremo Indígena de Michoacán (CSIM), al denunciar la falta de obras de infraestructura, seguridad y una integración real de los pueblos originarios en dicho plan.
Ulianov explicó que, en paralelo al discurso de avance y fortalecimiento institucional, comunidades como Opopeo continúan atrapadas en procesos administrativos extensos para poder ejercer su derecho al autogobierno y recibir recursos públicos. La elección de autoridades comunales, la obtención del RFC y la apertura de cuentas mancomunadas mantienen en pausa un modelo que, en el papel, ya fue aprobado.
El vocero también advirtió que, en medio del impulso mediático del Plan Michoacán, persisten intentos de resolver inconformidades comunitarias fuera de los espacios legítimos. Subrayó que cualquier desacuerdo debe atenderse en la Asamblea General y mediante el diálogo directo con la comunidad, no a través de ayuntamientos ni declaraciones públicas que, dijo, desvían el fondo del problema.
En cuanto a otras comunidades, como El Calvario, indicó que el avance depende exclusivamente del cumplimiento de los requisitos legales ante el Instituto Electoral de Michoacán (IEM), proceso al que el CSIM no se opondrá siempre que se respete la legalidad y la voluntad comunitaria.
La crítica central apuntó al Plan Michoacán y a los llamados planes de justicia. A pesar del anuncio de su fortalecimiento y expansión, Ulianov sostuvo que, hasta febrero, no existe una sola obra de infraestructura ejecutada en comunidades indígenas, ni acciones concretas en materia de seguridad, considerada la principal demanda. “Se habla de integración, pero no se ve en territorio. No ha habido acercamiento ni de la Secretaría de Seguridad Pública Federal”, afirmó.