Morelia, Mich. | Agencia ACG.- Antes de que la historia empiece oficialmente, la magia ya está sucediendo. En el Teatro Melchor Ocampo, Minerva recibe al público como si lo invitara a entrar en su propio mundo, uno donde los miedos, los recuerdos y las preguntas sobre crecer se mezclan con trucos, silencios y pequeñas confesiones.
Ya en escena, una idea guía el recorrido: aprender a poner límites. A partir de ahí, Minerva, una joven maga en formación, va hilando recuerdos, inseguridades y pequeños momentos cotidianos que, sin decirlo todo, revelan el peso de crecer entre expectativas, miedos y responsabilidades.
Entre la escuela, la casa y una relación a distancia con su madre, la protagonista se mueve en un mundo donde la magia parece ser tanto refugio como herramienta. Hay tropiezos, silencios y episodios que rozan lo absurdo, pero que terminan por construir algo más profundo.
Sin caer en lo evidente, la obra va empujando a Minerva hacia un momento decisivo. Y es ahí donde el escenario se transforma: el público deja de ser espectador para convertirse en parte del acto, en cómplice de una magia que funciona tanto en escena como fuera de ella.
Creada e interpretada por Hitzury Molina, “La mágica Minerva” apuesta por la cercanía y la introspección, cerrando con una reflexión que queda suspendida en el aire: quizá enfrentar el miedo no es desaparecerlo, sino aprender a caminar con él. Con su acto lleno de magia y frases inspiradoras, la puesta en escena también marcó el cierre de las actividades conmemorativas por el Día Internacional del Teatro.
