María Guadalupe Gonzáles Valadez Hoy en día observamos casos mediáticos en donde se visibiliza el fenómeno de la adolescencia que se encuentra cada día más inmersa en los fenómenos delincuenciales, escuchamos la necesidad de incremento de las medidas que se establecen para sancionar una conducta con apariencia de delito, realizado por los adolescentes y por …
María Guadalupe Gonzáles Valadez
Hoy en día observamos casos mediáticos en donde se visibiliza el fenómeno de la adolescencia que se encuentra cada día más inmersa en los fenómenos delincuenciales, escuchamos la necesidad de incremento de las medidas que se establecen para sancionar una conducta con apariencia de delito, realizado por los adolescentes y por otro lado también se habla de cómo los multifactores han influido para que los adolescentes incursionen a los actos violentos o de delincuencia, pero el tema no es nada fácil de resolver.
En primer lugar, porque para entender el fenómeno, debemos adentrarnos en saber qué es un adolescente y cuáles son los factores que influyen en esta etapa de crecimiento, a decir verdad, una de las más difíciles etapas de un ser humano.
Un adolescente según la Organización Mundial de la Salud (OMS), comienza con el inicio de procesos biológicos de maduración sexual (pubertad), y abarca entre los 10 y los 19 años.
La adolescencia es una etapa que impacta en sus aspectos sociales, sexuales, psicológicos, y que de no atenderse estaríamos ante la imposibilidad de tener adultos plenos, en la comprensión de este grupo de personas debemos atender sus aspectos volitivos dependiendo de la etapa de la adolescencia, la primera abarca de los 10 a los 13 años; la segunda de los 14 a los 16 años; y, la tercera de los 17 a los 20 o 21 años.
Durante esa época, uno de los componentes más estresantes son en su primera etapa, los aspectos físicos que le determinan un cambio trascendental de ser un niño a un adolescente, el más impactante para las mujeres es el inicio de la menstruación por ejemplo, que le impide realizar actividades que comúnmente no le costaban trabajo; en el hombre, la posibilidad de situarse como una persona más fuerte de lo que este era, o en su caso los cambios de sus órganos reproductivos que los obligan a estar cada vez más solos para mirarse y entender esos cambios, por eso se tiene en esta época, cambios de humor más rápidos y con más frecuencia, en episodios de ira, tristeza y alegría, sin comprender el significado.
Desde el ámbito cognitivo en la construcción de identidad, se identifica porque un adolescente no sabe lo que quiere, a dónde quiere dirigir su vida, qué grupo de personas debe escoger y a veces para pertenecer va a hacer lo que sea inclusive transgredir la ley, pues todo lo que significa autoridad lo descalifican.
En su caso, a la delincuencia juvenil la podemos considerar un fenómeno, multifactorial en el cual un adolescente se encuentra inmerso para cometer conductas antisociales: tenemos al factor biológico; hablando del cambio hormonal y endócrino ya planteado y que lo lleva a cometer conductas delictivas; el factor psicológico, por el cambio de personalidad y las propias características mentales que en ocasiones lo lleva al fenómeno delictivo; por supuesto el factor social, en donde la familia, la escuela y la comunidad ha fallado, y esto ha influido en su desarrollo para poder optar por la búsqueda de identidad y autonomía, pueda entender lo malo o bueno, desde perspectivas bien guiadas y en caso de que no suceda la inmiscuya en el fenómeno delictivo, importante saber que los últimos estudios no hablan del factor ambiental, entendiendo esto que el día de hoy los adolescentes cada vez viven en la violencia familiar, y que no se refiere solo a la violencia física, sino aquellos en donde el adolescente está abandonado la falta de alimentación adecuada, tiene una familia desintegrada, la pobreza, el fenómeno migratorio, la prostitución, que en los casos la falla trasgrede a la desviación de su desarrollo normal y la búsqueda de conductas antisociales.
Además, debemos considerar que una de las reglas más claras para el desarrollo del ser humano desde su niñez, es el que impacta en el fenómeno delictivo en adolescentes es la educación, que en muchos de los casos se encuentra desvinculada de este y lo lleva a la delincuencia, el día de hoy hablar del factor digital, que perjudica en una mala o nula regulación de las redes, el uso de lenguaje de odio constante, y la red delictiva que se encuentra inmersa en el mundo digital, en la transmisión a través de la red de reglas no escritas más vinculadas a aspectos de delincuencia, en la que el ciberdelito está a la luz del día y que no se resuelve con solo advertir que los jóvenes no deben usar celular, esto es más allá de su uso, sino de una educación digital más clara.
La pregunta sería, quien es corresponsable cuando un adolescente en la etapa que sea comete una conducta antisocial, ya sea delincuencia o no, los factores más claros lo tenemos en poder atender el factor de la prevención desde una política pública más clara, atender la adolescencia y los factores de la delincuencia juvenil, vienen desde cómo las infancias deben ser tratadas en sus multifactores, para lograr adolescentes sanos, pero una vez inmersos en el fenómeno antisocial, implica, educar a un joven que le han fallado toda su etapa de formación de infancias, en donde su familia será el mejor de los ámbitos para participar en los tratamientos que lo lleven a lograr una madurez plena.
Otro cuestionamiento sería: ¿cómo debe participar la política pública y criminal en el tratamiento del adolescente en conflicto con la ley penal? y ¿de cuánto tiempo contamos para que un adolescente sea tratado?, todo depende de la naturaleza interdisciplinaria, multidisciplinaria y multifactorial que lo lleva a cometer conductas antisociales, que en cada caso es distintos y donde su familia, la sociedad y el Estado, tienen un papel importante para su formación integral y su sistema de desarrollo, que de no atenderse podría arrojar un adulto con fallas y posiblemente con una persona que vendrá a repetir patrones.