Félix Madrigal/ACG – Morelia, Michoacán
La detección a tiempo del cáncer de hueso puede marcar la diferencia entre conservar una pierna o perderla.
Por ello, especialistas en oncología y ortopedia pediátrica exhortaron a prestar atención a los dolores persistentes en niñas, niños y adolescentes, que pueden confundirse con golpes o molestias propias del crecimiento.
En conferencia de prensa, Maximino César Jiménez, presidente del Instituto Nacional de Educación Médica Continua; María Goretti Cabrera, cirujana oncóloga pediatra, y Mario Cabrera Tovar, ortopedista pediatra y cirujano de columna vertebral, abordaron la importancia del diagnóstico oportuno y compartieron los casos de dos menores a quienes salvaron las piernas mediante cirugías para retirar tumores cancerosos.
Los especialistas señalaron que el dolor persistente alrededor de la rodilla, la inflamación que no desaparece y las dificultades para caminar son señales que requieren valoración médica.
Explicaron que aunque inicialmente las molestias pueden atribuirse a una lesión deportiva, recomendaron no ignorarlas si continúan, pese al tratamiento.
Una radiografía simple puede mostrar indicios de un tumor, por lo que la atención inicial no necesariamente requiere equipos de alta especialidad. Sin embargo, cuando el diagnóstico llega en una etapa avanzada, las posibilidades de conservar la extremidad pueden disminuir, explicaron.
Durante el encuentro, los médicos mencionaron que en 2024 se diagnosticaron 55 casos de osteosarcoma y que el 80% de los pacientes llegó en una etapa avanzada, aunque no precisaron a qué población corresponden las cifras.
También señalaron que salvar una extremidad puede requerir cirugías complejas, prótesis especiales y la participación de un equipo multidisciplinario.
En el sector privado, estos procedimientos pueden alcanzar varios cientos de miles de pesos, por lo que existen alternativas de referencia a otros hospitales y colaboración con asociaciones para facilitar el tratamiento.
Los especialistas insistieron en que no se debe normalizar el dolor persistente en menores, ni atribuirlo automáticamente al crecimiento. Una revisión oportuna puede ayudar a detectar la enfermedad y determinar si es posible retirar el tumor sin recurrir a la amputación.