Lo importante de la Copa del Mundo no es quién la gana. Es disfrutar lo que, para quienes nos gusta el fútbol, es una gran fiesta

Emiliano Medina

El fútbol es menos sin música. El primero casi siempre necesita al segundo. Hay quien dice que existen estadios donde el fútbol debe disfrutarse en silencio. “Es como ir a la ópera” me dijeron al visitar por primera vez el Bernabéu. El espectador no va a gritar, ni a cantar; va por el espectáculo. No obstante, entre muchas otras cosas, el fútbol es fiesta, baile, corazón. Por ello y con el mundial a la vuelta de la esquina, es una buena ocasión para recordar algunas de las canciones memorables que han dado vida al máximo certamen.

La primera canción emblemática de las Copas del Mundo es “El rock del Mundial” de Los Ramblers. Poco tiene que ver con la música actual, y precisamente por eso resulta más interesante, ya que retrata perfectamente el Rock and Roll en español de los años 60. Una melodía rápida y muy bailable, una letra sencilla que habla sobre la fiesta del fútbol. Solo eso se necesita. Aun así, es importante mencionar que no fue la canción oficial del Mundial, Los Ramblers aprovecharon que se acercaba el torneo para presentar esta canción en el Festival de Viña del Mar. Fue un éxito total, la canción catapultó al grupo hacia la fama y les permitió grabar su primer disco. Todo coincide con una histórica participación de la selección chilena, quedando en un tercer lugar tras vencer a Yugoslavia 1-0.

El Mundial de 1982 tiene una de las historias más surreales y bochornosas de cualquier certamen. Transcurría el partido de fase de grupos entre Francia y Kuwait; partido prácticamente sentenciado con un marcador de 4-1 a favor de los franceses cuando el árbitro paró el partido. El jeque Fahid Al-Ahmad invadió el campo para pedir que anularan el cuarto gol anotado por el combinado francés. Después de dialogar con el árbitro, este concedió el capricho y devolvió el marcador a 3-1. Lo nunca visto. Pese al bochorno, el torneo tuvo su lado solemne con Plácido Domingo y la canción del torneo “El mundial”. Una melodía que habla del enfrentamiento entre equipos y la fiesta del deporte. Sonó en todos los estadios aquel verano.

Llegamos a la época moderna de la música con “La Copa de la Vida” interpretada por Ricky Martin en el mundial de Francia 1998. Para muchos, la mejor canción de cualquier certamen. “La vida es pura pasión”, se escucha al ritmo de trompetas y tambores. Esta canción marca el inicio de la fiesta latina, pues la FIFA se alía con Sony Music para apostar por el pop en español y por Ricky Martin para promocionar la Copa del Mundo. Ambas versiones en español e inglés captan a la perfección la esencia de estas fechas. Es la fiesta del fútbol. Esto lo han replicado con gran éxito Shakira con “Waka Waka”, siendo una melodía importante al acompañar el primer Mundial en África. Waka Waka, el álbum de Panini y el balón rojo de la Coca-Cola son mis mayores recuerdos del año 2010. Por último, Pitbull y Jennifer López con “We Are One” cierran, en mi opinión, el ciclo de las grandes canciones mundialistas.

Aún estamos a la espera de escuchar la canción del 2026. Aunque parece cosa menor, es un buen pretexto para ilusionarse con un certamen que está enmarcado en un clima internacional tenso, con presiones y dudas sobre la seguridad en las sedes.

La música muchas veces nos transporta a lo que más importa. Lo importante de la Copa del Mundo no es quién la gana. Es disfrutar lo que, para quienes nos gusta el fútbol, es una gran fiesta.

Emiliano Medina, aspirante a maestro en Ciencia Política por el CIDE, frustrado director técnico de fútbol.

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