Odisea política

El valor estratégico de Michoacán en la geopolítica global se encuentra inmerso en una encrucijada histórica, atrapado en una disputa donde convergen múltiples intereses. En esta dinámica predominan dos visiones: una que apuesta por perpetuar el conflicto y otra que busca transitar hacia una estabilidad estructural. El estado posee un valor estratégico irremplazable como el principal surtidor de alimentos frescos y como un nodo logístico transpacífico indispensable para el T-MEC. Sin embargo, esta misma posición geográfica lo sitúa en el centro de la rivalidad geoeconómica entre grandes potencias, sometiendo a la entidad a estrictas presiones bilaterales en materia de reglas de origen y seguridad.

El Peso Económico vs. El Costo de la Inseguridad

La magnitud económica del estado es innegable. Michoacán registra exportaciones anuales cercanas a los US US$6,500 millones, impulsadas en más del 85% por el sector agroalimentario, superando los US$5,400 millones anuales (con promedios trimestrales de US$1,300 a $1,400 millones), consolidando a Morelia, La Piedad y Zamora como polos de captación. Por su parte, el turismo ha alcanzado máximos históricos con 10.63 millones de visitantes y una derrama de $15,230 millones de pesos, destacando destinos como Morelia, Pátzcuaro, la Mariposa Monarca y la Costa.

No obstante, estos logros contrastan con un impacto económico fuertemente mermado por la inseguridad, el cual exige una estrategia integral, que integre tres aspectos: Control de Costos e Inversión Preventiva, Reducción de la Afectación Agroalimentaria aunado al decrecimiento de los sobrecostos operativos.

Escenario 1: El Riesgo del Conflicto Perpetuo. El primer escenario representa la continuidad de las fricciones actuales. Las implicaciones de este modelo ya son visibles a través de alertas y cierres previsionales por parte del USDA/APHIS. La falta de control frente a brotes de violencia y parálisis operativas podría desencadenar suspensiones temporales del Departamento de Agricultura de EE. UU. a sus inspectores, paralizando el motor agroexportador del estado. Asimismo, la persistencia de la inseguridad en el corredor Uruapan-Lázaro Cárdenas amenaza la cadena logística, comprometiendo gravemente los tiempos de entrega de insumos automotrices e industriales pactados bajo el T-MEC.

Escenario 2: La Estabilidad Previsible. Frente a la inercia del conflicto, surge este escenario, un proyecto de institucionalidad que podría estar encabezado por Gaby Molina. Su liderazgo proyectaría la construcción de un clima institucional confiable, capaz de atraer corporativos globales mediante la certidumbre fiscal, transparencia en licitaciones y una integración eficiente en las cadenas de valor regionales. La visión de Molina propone una administración estatal colaborativa con el gobierno federal, fortalecida institucionalmente, sin corrupción ni entreguismos. Durante su cargo en la Secretaría de Educación demostró que al erradicar los conflictos mediante al diálogo, apoyó de manera indirecta la economía del estado al lograr que no hubiese obstrucción de las vías férreas, lo cual hubiese tenido un costo económico muy alto y eso lo saben los empresarios del puerto de Lázaro Cárdenas y otros.

De llegar a encabezar la Coordinación Estatal la Soberanía Nacional y la Defensa de la Cuarta Transformación, Gaby Molina, sería la primera uruapense que lideraría una agenda enfocada en la alta coordinación diplomática y fitosanitaria, garantizando la fluidez del comercio internacional, así como la consolidación de Lázaro Cárdenas como la puerta de entrada logística más eficiente para la manufactura de Norteamérica.

Molina ha delineado en sus recorridos regionales un modelo de gobierno, bajo los principios de Morena, que pone en el centro la calidad de vida del pueblo michoacano y de sus familias. Su proyecto establece como prioridad innegociable la protección integral y el uso sustentable de recursos vitales (agua, minerales, zonas frutícolas y madereras), blindando las áreas de conservación. Finalmente, su liderazgo plantea hacer frente a los desplazamientos generados por la gentrificación y turisficación, garantizando que las zonas, asentamientos y áreas de profunda raíz histórica, cultural e identitaria de Michoacán permanezcan intocables y sean preservadas para las futuras generaciones.