El Derecho a la Ciudad

¿DÓNDE VACACIONAR?

Salvador García Espinosa

La mayoría de nosotros cuando se nos presenta la oportunidad de vacacionar pensamos en una playa. No por nada los destinos que se denominan de “sol y playa” son los más demandados. Tan sólo en 2025 se registraron 47.8 millones de turistas internacionales, y los principales destinos son: Cancún, Riviera Maya y Los Cabos. 

Lo anterior tiene explicación si se asume que la principal motivación psicológica que tenemos cuando hay oportunidad de buscar descansar, es salir de la rutina. En otras palabras, el turismo se ubica como lo opuesto a lo cotidiano y se presenta una relación binaria entre lo ordinario y lo extraordinario que se manifiesta en su dimensión espacio/temporal.

Dado que poco más de 6 de cada 10 personas en el mundo habitan en una ciudad, se puede considerar que el escenario de playa ofrece un ambiente totalmente opuesto al cotidiano de la ciudad; no sólo en el clima que incentiva la posibilidad de vestirse de una forma totalmente distinta a la cotidiana.

Cuando se presentó en México la crisis económica en la década de los ochenta, los destinos de sol y playa resultaron inaccesibles para el turismo nacional y se instrumentó el programa denominado “Tesoros Coloniales”, con el propósito de ubicar como destinos turísticos a aquellas ciudades medias del Centro de México, en estados como: Aguascalientes, Durango, Guanajuato, Michoacán, Querétaro, San Luis Potosí y Zacatecas, que concentran una riqueza patrimonial e histórica, evidente en numerosos edificios históricos del siglo XVI, XVII, XVIII y XIX, además de la ventaja de contar con una amplia red carretera que posibilitaba turismo de fines de semana.

Dado el éxito, la estrategia se repitió bajo el programa de “Pueblos Mágicos”, cuyo principal atractivo de muchos de ellos, aunque constituyen pequeñas ciudades, es la oferta de un ambiente rural, por la significativa presencia de sus tradiciones y riqueza culinaria.

Además, las experiencias turísticas implican la búsqueda de experiencias placenteras que, en comparación con lo cotidiano salgan totalmente de lo común, y ahí es donde el factor naturaleza juega un papel primordial. Esta por demás registrado que el contacto con la naturaleza mejora significativamente la salud mental, toda vez que contribuye a reducir el estrés, la ansiedad y la depresión, en contraposición, potencia el bienestar emocional y cognitivo. Siempre sentimos que somos más felices durante las vacaciones.

Desde hace menos de una década, es la búsqueda de experiencias, en términos de que viajar para conocer un inmueble parece no ser suficiente para propiciar el movimiento de masas, y ahora se busca la experiencia; de ahí que la tendencia sea la realización de festivales,conciertos, festividades, etc., para atraer a turistas. Finalmente, lo más relevante es comprender que no se trata de viajar y gastar, sino de cambiar lo cotidiano y rutinario, aunque sea por unos días.