Morelia, Michoacán 1 de febrero del 2026.- Originario de Moroleón, Guanajuato, Don Abel Zamudio, mejor conocido por jóvenes estudiantes y transeúntes como el señor de los “Mazapanes”, espera con ansias su recuperación tras la caída que sufrió el mes de diciembre, mientras trabajaba como cada día sobre la avenida Villa Universidad.
Lamentablemente, como consecuencia del accidente se fracturó la cadera, por lo que, tuvo que ser intervenido de urgencia para practicarle una cirugía. La recuperación ha sido lenta y Don Abel de 86 años, comienza a sentir la necesidad de salir a la calle a trabajar, pues aparte de su sustento, es lo que lo mantiene vivo.
Con nostalgia Don Abel, nos contó que a la edad de 5 años, se quedó huérfano, por lo que, desde pequeño tuvo que afrontar la vida con madurez. Durante su juventud encontró el amor, con quien tuvo dos hijos, sin embargo, la tragedia regreso a su vida, uno de sus hijos perdió la vida debido a una enfermedad y después su gran compañera de vida se le adelantó en el camino. Su hija se mudó a otro país donde hizo su vida, quedando totalmente en el olvido.
Don Abel, había logrado hacerse de su patrimonio junto a su primer esposa, compró su casa y puso un negocio de dulces, sin embargo, al fallecer su mujer, los empleados lo despojaron de todo su dinero, dejándolo en la calle. Debido a su ignorancia por no saber leer, no pudo recuperar sus bienes.
Después de años nuevamente se enamoró y contrajo matrimonio, pero el destino hizo de la suyas, dejando viudo por segunda ocasión.
A pesar de las adversidades, la vida también le ha sonreído gracias a su bondad y humanidad, María del Carmen Muñoz, nieta de su segunda esposa, se apiado de él ofreciéndole un lugar para vivir. Ahora vive con ella y su pequeña hija Amayrani, de 5 años.
María del Carmen, es quien vela por su vejez en un cuarto rentado, el cual, próximamente tendrá de desocuparlo e irse a vivir a otro lado, lo que, los ha dejado en completa incertidumbre, pues no tienen los recursos para un nuevo hogar.