Morelia, Michoacán, a 29 de agosto. Minerva SaBueso.- Ya sean 8 bits, gráficos medios o modernos; en pantalla portátil, monitor, consola o celular, los juegos se han adherido y formado parte de la cultura mundial. Antes símbolo de juventud, hoy son una forma de liberar el estrés, brindar entretenimiento, despertar nostalgia y fortalecer amistades que unen lazos entre jugadores del mundo. Sin importar la marca de la consola, la plataforma o el streamer, siempre existe una buena historia por comenzar.
El Día Mundial del Videojuego, o Día del Gamer, se celebra cada 29 de agosto. Esta fecha surgió en 2008 gracias a las revistas PC Manía, PlayManía y Hobby Consolas, que decidieron darle un día especial a los videojuegos debido a la fama que han alcanzado. Décadas de títulos y generaciones han marcado a millones de jugadores en el mundo. Y es que, hoy en día, lo poco común es no haber jugado alguna vez en la vida.
El píxel oscuro del gaming y la vida extra de la salud mental
Aunque no todo es felicidad, también existe un lado oscuro: la adicción. Muchos jugadores desarrollan dependencia hacia los videojuegos, utilizándolos como escape emocional frente a realidades difíciles de procesar —antecedentes traumáticos, divorcio de los padres, problemas familiares—, lo cual afecta tanto su comportamiento social como su salud mental.
Durante mucho tiempo también se repitió la frase: “los videojuegos hacen violentos a los jóvenes”, generando un estigma que marcó a varios gamers. Este prejuicio se alimentó de las reacciones alteradas o agresivas de algunas personas, casi siempre derivadas de la baja tolerancia a la frustración, la autoestima deteriorada, el estrés o el bullying. Factores como los errores del juego (los famosos “bugs”), el dinero invertido, la competencia o las discusiones —verbales o en línea— han influido en esas conductas.
El aislamiento, la soledad y los conflictos personales también repercuten, llegando a deteriorar la salud mental. En casos extremos, algunos jugadores han perdido la vida por enfermedades agravadas por la falta de cuidado o incluso por decisiones trágicas como el suicidio.
Sin embargo, los videojuegos también ofrecen otra cara: pueden impulsar la toma de decisiones, despertar la ética y la moral, mejorar la atención, la memoria y los reflejos. Algunos títulos ayudan a fortalecer la autoestima, enseñan estrategias, estimulan el pensamiento crítico e incluso generan redes de apoyo.
“Tenemos grandes seres humanos detrás de una pantalla compartiendo o ayudando a personas desde su forma de ser y ver la vida, y es gracias a eso que un videojuego puede ser el vínculo que une y salva vidas”.
Existen youtubers de la tercera edad jugando videojuegos, personas con discapacidad que demuestran su tenacidad y otros ejemplos que prueban que los videojuegos son un mundo de capacidades que no distingue género, etnia ni condición especial.
Los videojuegos en pantalla grande y streaming
Los videojuegos abarcan múltiples géneros, historias y enfoques. Entre los más jugados destacan los de guerra o disparos —donde suelen concentrarse los prejuicios sobre conductas agresivas—, los de deportes y los de mundo abierto. Muchos han recibido premios y nominaciones en categorías como gráficos, historia, personajes, dirección, jugabilidad o doblaje.
Algunos videojuegos incluyen secuencias cinematográficas tan elaboradas que parecen películas dentro del propio juego. Otros, en cambio, han dado el salto a adaptaciones en la pantalla grande o en plataformas de streaming, desatando opiniones encontradas. Aquí, el elenco y la dirección resultan claves para el éxito, aunque siempre hay un riesgo: una adaptación nunca logra ser cien por ciento fiel a la experiencia de jugar.
En opinión personal, una adaptación puede tener solo dos destinos: ser alabada o ser odiada. No faltan ejemplos en los que la historia se altera, la cronología cambia o el espíritu del juego se pierde. Y, por supuesto, esto no sucede únicamente con los videojuegos.
Difusión de la cultura gamer
Más allá de la publicidad, los videojuegos han pasado de generación en generación: entre familiares, amigos o incluso por simple curiosidad. La difusión se potenció con los streamers y youtubers, quienes comenzaron a compartir sus partidas, algunas completas y otras inconclusas, pero siempre conectando con miles de personas en distintas partes del mundo.
Muchos de ellos no iniciaron como jugadores; fue después que decidieron compartir sus experiencias, innovar o simplemente adaptarse al interés de su comunidad. Gracias a esa dinámica, títulos poco conocidos llegaron a nuevas audiencias, se hicieron análisis y hasta reflexiones de vida.
De las transmisiones nacieron también tutoriales y guías: recursos indispensables para desbloquear niveles difíciles o aprender estrategias. Así, la vida del jugador se volvió un poco más sencilla frente a esos videojuegos capaces de sacar “canas verdes”.
Como sea que llegaste hasta aquí…
En su día mundial, los videojuegos son más que entretenimiento: son un vínculo cultural que nos conecta, nos enseña y nos refleja. En ellos caben la creatividad, la catarsis, el aprendizaje, la frustración y la superación personal. Pueden ser advertencia o refugio, puente de amistad o herramienta de trabajo.
Al final, lo mejor de todo es que nosotros elegimos con qué dificultad vamos a superarlo: ya sea en el videojuego… o en la vida misma.
Fotogalería
No importa el lugar, ¡siempre se puede pasar un buen rato!
Los sustos no faltan cuando un buen juego te pone los pelos de punta…
En compañía, siempre es buen pretexto juntarse a jugar un rato.
Hay juegos que nunca pasarán de moda e incluso muchos estan a la espera de ser revividos.
A causa de un videojuego hay cosas que quedan marcadas en nuestra memoria, como un ser querido.
Las uniones de streamers llegan a ser momentos inesperados que te enseñan sobre la amistad y a conocer más personas.
No podemos olvidar tambien que cada uno promueve su cultura, su personaldiad y hasta incluso nos muestran una parte de su alma.
Las sorpresas y los momentos evocan recuerdos de un fragmento de la vida, incluso siguen escribiendo historias.
E incluso no hay etapas, ni edades, ni sexo para los videojuegos o ser gamer.