“Si tienes una historia que contar, escríbela aunque se quede guardada años. En algún momento va a encontrar su lugar”
Noticias Morelia. El escritor Héctor Jiménez, encontró en la literatura fantástica y el terror una forma de explorar emociones, miedos y realidades sociales a través de historias donde aparecen fantasmas, demonios y zombies.
Su colección de cuentos Tres veces el diablo, publicada tras participar en el programa “Emergentes” de la Secretaría de Cultura de Morelia, reúne cuatro relatos que combinan horror, elementos sobrenaturales y escenarios profundamente mexicanos, incluida una historia ambientada en la Revolución Mexicana.
El autor relató que su acercamiento a la lectura comenzó durante la adolescencia, cuando un primo le prestó El retrato de Dorian Gray, novela de Oscar Wilde que lo impactó por el misterio y el componente sobrenatural de la historia.
Aseguró que muchas personas creen que leer significa memorizar frases o conceptos, cuando en realidad la literatura funciona desde las emociones y las sensaciones que deja cada historia.
“No me acuerdo de la prosa, no me acuerdo de las palabras, pero me acuerdo cómo me hizo sentir la obra”, comentó.
La búsqueda de una voz propia
Con el paso del tiempo, Héctor comenzó a interesarse por autores latinoamericanos y particularmente por obras escritas originalmente en español, luego de cuestionarse las limitaciones que pueden existir en las traducciones.
Entre sus principales referentes mencionó al chileno Roberto Bolaño, de quien destacó la novela Los detectives salvajes por su fuerte conexión con la Ciudad de México y la cultura literaria mexicana de finales del siglo XX.
“Yo digo que es un escritor mitad mexicano”, señaló sobre Bolaño.
También destacó a la argentina Samanta Schweblin, particularmente por su libro El buen mal, colección de cuentos que calificó como “excelente” y donde, dijo, “fácilmente seis cuentos son obras maestras”.
El escritor sostuvo que la lectura también implica entender que cada persona vive los libros de manera distinta.
“No hay dos lectores iguales, así como tampoco hay dos escritores iguales”, afirmó.
Escribir en medio de las dificultades económicas
El autor explicó que comenzó a escribir formalmente hace aproximadamente diez años, durante sus estudios universitarios, cuando profesores de creación literaria le mostraron que escribir cuentos también podía convertirse en una posibilidad profesional y artística.
Antes de eso, confesó, ni siquiera conocía el cuento como género literario para adultos: “Me decían cuento y yo pensaba en cuentos infantiles”, recordó.
Sin embargo, con el tiempo descubrió a autores como Ernest Hemingway y Mario Vargas Llosa, quienes iniciaron su trayectoria escribiendo relatos cortos antes de consolidarse como novelistas.
A pesar del entusiasmo inicial, reconoció que mantenerse escribiendo es una de las partes más complicadas para los autores emergentes en América Latina. Jiménez explicó que muchas veces los proyectos literarios quedan pausados por trabajo, cansancio o responsabilidades económicas.
“Somos una generación de escritores amateurs que muchas veces deja de escribir porque hay que pagar la renta”, añadió.
Fantasmas, demonios y horror mexicano
La colección Tres veces el diablo está integrada por cuatro cuentos: Dolor fantasma, Tres veces el diablo, Los mocosos y Los Chamuscados. Cada relato explora distintos tipos de horror y elementos sobrenaturales, aunque todos parten de situaciones cotidianas que terminan rompiendo con la realidad.
Dentro de la colección, Tres veces el diablo funciona como el cuento central y uno de los relatos más personales del autor.
La historia sigue a un joven cuyo padre alcohólico desaparece constantemente de casa, obligándolo a salir a buscar comida y recorrer las calles mientras intenta encontrarlo. Aunque la trama parte de una situación cotidiana y profundamente humana, el relato incorpora elementos oscuros y simbólicos relacionados con la violencia, el abandono y la figura del diablo.
Jiménez explicó que eligió ese cuento para postularse al programa “Emergentes” porque consideraba que el personaje ya tenía claridad emocional y un objetivo concreto dentro de la historia.
En Dolor fantasma, por ejemplo, el autor retoma el concepto médico y psicológico del “miembro fantasma”, fenómeno donde personas amputadas continúan sintiendo dolor o presencia en extremidades que ya no existen físicamente.
La investigación para construir el cuento lo llevó a descubrir cómo algunas personas necesitan “activar” esa sensación para adaptarse al uso de prótesis, aspecto que terminó incorporando en una historia sobre un trabajador que se queda solo en una oficina donde presuntamente ocurren apariciones.
Otro de los relatos que integran la colección es Los mocosos, un cuento que construye el horror desde la incomodidad y la tensión psicológica más que desde lo explícito. La historia sigue a una pareja que intenta pasar una última tarde juntos en un pequeño pueblo de Michoacán antes de que el hombre tenga que irse de viaje. Sin embargo, el encuentro comienza a deteriorarse debido a la presencia insistente de tres niños del pueblo que empiezan a acosarlos y observarlos constantemente.
Aunque el relato parte de una situación aparentemente cotidiana, poco a poco el ambiente se vuelve inquietante y opresivo. El autor explicó que la intención del cuento era generar una sensación de amenaza creciente sin revelar de inmediato qué ocurre realmente detrás de los personajes.
Finalmente, Los Chamuscados representa quizá la apuesta más arriesgada de toda la colección.
Ambientado durante la Revolución Mexicana, el cuento mezcla ficción histórica y horror sobrenatural a través de un grupo armado obsesionado con encontrar a los Dorados de Villa, la legendaria guardia de élite vinculada a Francisco Villa. En medio de esa búsqueda aparece una amenaza inesperada: una plaga de muertos vivientes.
El autor aseguró que esa libertad creativa fue clave para encontrar su propia voz literaria y dejar de intentar ajustarse a fórmulas tradicionales.
Aquí puedes leer la Colección Emergentes
El seminario “Emergentes” y el nacimiento de Casa de Comala
La publicación de Tres veces el diablo fue posible gracias al programa “Emergentes”, convocatoria lanzada por la Secretaría de Cultura de Morelia durante 2025 para detectar y acompañar a nuevos autores locales.
El proyecto seleccionó a cerca de 12 o 13 participantes, quienes recibieron talleres, tutorías y clases magistrales impartidas por escritores locales y nacionales. Entre los invitados estuvieron el narrador michoacano Neftalí Coria y el escritor Hiram Ruvalcaba.
El autor consideró que el principal acierto del programa fue no limitarse a elegir únicamente una obra ganadora, sino acompañar a varios escritores en su formación y publicación.
Héctor consideró que ese modelo permitió construir comunidad entre escritores jóvenes y abrir espacios para voces que normalmente quedan fuera de las convocatorias tradicionales.
A raíz del seminario, varios participantes decidieron crear el colectivo Casa de Comala, agrupación literaria que actualmente trabaja en una antología conjunta de cuentos y en actividades relacionadas con promoción de lectura y escritura.
“Fue como un entrenamiento exprés, muy intensivo, para tratar de marcar un antes y un después”, dijo el escritor sobre la experiencia que le permitió publicar su primera colección de relatos.
Aunque reconoce que todavía se encuentra en una etapa formativa, el autor aseguró que escribir sigue siendo una necesidad personal más allá de la publicación o el reconocimiento.
“Si tienes una historia que contar, escríbela aunque se quede guardada años. En algún momento va a encontrar su lugar”, concluyó.
Ashley Rodríguez / La Voz de Michoacán