Morelia, Michoacán/Por: Félix Madrigal/ACG

La naturaleza puede despertar una curiosidad que crece con los años y termina por convertirse en una forma de vida. Para la doctora Cisteil Xinum Pérez Hernández, ese interés comenzó durante su infancia en Chiapas, entre patios llenos de plantas y animales, y la llevó a dedicar su carrera al estudio de los insectos y la conservación de la biodiversidad.

Doctora en ciencias y especialista en entomología, actualmente realiza una estancia posdoctoral en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) que está vinculada con la Facultad de Biología, donde desarrolla investigaciones sobre distintas especies, entre ellas las luciérnagas de Michoacán.

Originaria de Chiapas, recuerda que desde pequeña pasaba gran parte de su tiempo al aire libre después de la escuela. A esa cercanía con la naturaleza se sumó su preocupación por la pérdida de áreas naturales en su estado, lo que despertó su interés por la conservación biológica y la llevó a estudiar Biología.

Aunque inicialmente quería investigar corales, la falta de especialistas en esa área la condujo hacia los insectos. Con el tiempo descubrió la enorme diversidad de estos organismos y las posibilidades de estudio que ofrecían. Su trabajo como entomóloga abarca desde identificar especies por sus características físicas hasta investigar sus funciones en los ecosistemas, sus interacciones con otras especies y los factores que amenazan su supervivencia.

Después de estudiar hasta el doctorado en ciencias en la Ciudad de México, llegó a Morelia para desarrollar un proyecto en el Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Durante la pandemia investigó las redes de interacción entre escarabajos joya, también conocidos como barrenadores, y las plantas.

La experiencia le permitió conocer el potencial científico de la región y decidir quedarse en Michoacán. Posteriormente, se incorporó a la Facultad de Biología de la UMSNH, donde sus proyectos crecieron con la colaboración de otras personas dedicadas a la investigación.

Actualmente, una de sus principales líneas de trabajo se concentra en las luciérnagas. El proyecto comenzó con el estudio de las especies presentes en Morelia, pero le permitió descubrir que todavía existe mucho por conocer sobre estos insectos en Michoacán.

Durante sus investigaciones también identificó los retos relacionados con el turismo de avistamiento, una actividad que comenzó a cobrar fuerza en México entre 2011 y 2012, particularmente en Tlaxcala, y que se ha extendido a otras regiones como una fuente de ingresos para las comunidades.

Sin embargo, advirtió que la falta de regulación puede representar un riesgo para las poblaciones de luciérnagas. Por ello, junto con especialistas y colegas de otros países, trabaja en alternativas para que el turismo pueda beneficiar a las comunidades sin comprometer la conservación de las especies.

Uno de los lugares de interés para este proyecto es Tlalpujahua, donde, de acuerdo con sus observaciones, las poblaciones de luciérnagas han aumentado, a diferencia de lo ocurrido en otros sitios de México. Esta situación abre la posibilidad de estudiar formas de mantener una actividad turística compatible con la protección de estos insectos.

Además de impulsar sus investigaciones, Cisteil busca que más estudiantes se acerquen al trabajo científico. Reconoció que algunos sienten temor de contactar a quienes se dedican a la investigación, por lo que los invitó a dar el paso y compartir sus ideas, pues considera que las nuevas generaciones aportan perspectivas que enriquecen los proyectos.

También invitó a los interesados a conocer la Escuela Michoacana de Biología Matemática, un espacio de encuentro para aprender y explorar herramientas aplicables al estudio de problemas biológicos.

Su trayectoria, que comenzó entre las plantas y los animales de Chiapas, encontró en Michoacán un nuevo lugar para crecer. Desde la Universidad Michoacana, continúa estudiando la diversidad de los insectos y buscando alternativas para que el conocimiento científico contribuya a la conservación de las luciérnagas y de los ecosistemas donde habitan.

Fotos: Félix Madrigal/ACG.