Morelia, Michoacán

La intervención sanitaria ordenada por un juez federal para atender a cerca de 100 gatos en el panteón municipal fue obstaculizada por tres mujeres, quienes impidieron el ingreso del personal del Instituto Municipal de Protección Animal (IMPA) para realizar labores de esterilización, vacunación, desparasitación y atención médica.

La situación se agravó la noche del miércoles, cuando, además del bloqueo al personal veterinario, se reportó la retención de un trabajador del IMPA.

Frente a ello, la directora del IMPA, Minerva Bautista Gómez, anunció que informará al juez federal, a quien calificó como una autoridad sensible, informada y comprometida con la protección animal; y es que, según explicó, las mujeres han asumido control del panteón, restringiendo el acceso institucional.

Aunque argumentan proteger a los gatos, en la práctica solo los alimentan, lo que ha favorecido la reproducción sin control y ha dejado sin atención a ejemplares enfermos.

La orden judicial, emitida por el juez tercero de distrito, con número 168/2026, instruía la atención inmediata de la colonia felina. A pesar de ello, las tres personas han rechazado cualquier intervención oficial.

Bautista Gómez señaló que desconoce las motivaciones reales detrás de esta postura, subrayando la incongruencia de su actuar: “No sé cuál sea el motivo real, pero preocupación por los animales indudablemente que no es”, expresó.

En su intento por centralizar el apoyo, las mujeres han lanzado señalamientos contra el IMPA, incluyendo acusaciones sobre la supuesta falta de cédula profesional de los veterinarios, sin haber presentado evidencia.

Cabe destacar que, en un inicio, fueron ellas quienes solicitaron la intervención de las autoridades para frenar la proliferación de los gatos, aunque posteriormente condicionaron la ayuda a que se gestionara exclusivamente a través de su grupo.

Incluso, tomaron las instalaciones del panteón municipal, incurriendo en desacato a la resolución del Juzgado Tercero de Distrito, encabezado por Rafael Linares Rivera.

En entrevistas previas, las mujeres han afirmado no ser animalistas, aunque insisten en que su actuar responde a la preocupación por el bienestar de los felinos que habitan en el sitio.